LA LEISHMANIOSIS

08-06-19

La Leishmaniosis es una enfermedad parasitaria que afecta a los perros y es transmitida por un tipo determinado de mosquito (Phlebotomus). Las hembras del mosquito pueden picar a un animal enfermo y tomar el protozoo (género Leishmania) junto con la sangre succionada, estos parásitos cambian de morfología en su
interior, adquiriendo la forma infectiva en unos días.
Posteriormente, si este mosquito pica a un animal sano puede transmitirle la enfermedad. Debe quedar muy claro que no hay posibilidad de contagio directo entre animales o entre animales y personas. Sólo es posible la transmisión mediante el Phlebotomo. Además, en humanos se producen muy pocos casos de contagio y se dan fundamentalmente en personas con su sistema inmunitario deprimido por otras enfermedades o causas.

La Leishmania se localiza en la sangre y la médula ósea del perro. Desde la picadura del mosquito hasta que se muestra la enfermedad pueden pasar de 4 a 6 meses, y no es detectable en esa fase ni siquiera por medio de análisis de sangre. Pasado este tiempo, los síntomas que pueden aparecer son: crecimiento exagerado de
las uñas, ganglios infartados, alopecias características en zonas del cuerpo como orejas y alrededor de los ojos y delgadez a pesar de comer con apetito y regularidad, entre otros.
Simultáneamente, en perros no tratados, el parásito va afectando a los órganos internos (hígado, riñón...) y la salud del animal empieza a verse seriamente dañada. Sin emembargo, una vez detectada la enfermedad la aplicación del tratamiento existente permite que los animales puedan tener una buena calidad de vida durante muchos años e incluso morir de viejos, si el ambiente es adecuado y la atención correcta. Con este tratamiento
se consigue aislar el parásito en la médula y deja de ejercer su efecto, por lo que desaparecen los síntomas.
En caso de no tratar al animal o de que este no responda al tratamiento, su salud va deteriorándose y se recomienda su eutanasia.

¿En qué zonas de España se da más la enfermedad?

Prácticamente se da en toda España, pero las regiones más afectadas son las de Baleares, Aragón, Madrid, Castilla y León, Cataluña, Levante, Murcia, Castilla la Mancha y Extremadura.

¿Cuáles son los síntomas más comunes?

Existen dos fases de la enfermedad: una fase cutánea, que normalmente aparece en primer lugar, y una fase visceral, mucho más grave, que suele suceder a la fase cutánea, transcurridos de 3 a 8 meses de los primeros síntomas. En general, podemos apreciar inicialmente los siguientes síntomas:

  • Pérdida de peso progresiva
  • Apatía y debilidad
  • En ocasiones anorexia y fiebre
  • Alopecia o pérdida de pelo, sobre todo alrededor de los ojos, las orejas y la nariz
  • Abundante caspa
  • Conjuntivitis
  • Hemorragia nasal por uno o por los dos orificios
  • Crecimiento exagerado de las uñas
  • Aumento del tamaño de los ganglios linfáticos
  • Cojeras
  • Heridas en la piel, que no cicatrizan, sobre todo en la cabeza y en las zona de las patas que rozan con el suelo al sentarse o tumbarse.
  • Signos gastro-intestinales

La Leishmania se ha ido distribuyendo por todo el organismo a través de la sangre y la linfa, localizándose
principalmente en el bazo, los ganglios linfáticos, la médula ósea, el hígado, los riñones y la piel. El cuadro
inicial descrito, se va cronificando y se complica, observando entonces síntomas de insuficiencia renal y hepática en muchos casos, siendo la insuficiencia renal en la mayoría de ocasiones, la causa directa de la muerte.
Observaremos entonces:

  • Diarreas y vómitos, muchas veces sanguinolentos
  • Estado caquéctico o de delgadez exageradaAnorexia total
  • Apatía marcada
  • Infecciones secundarias que originan bronconeumonías

¿Cómo puedo saber si mi perro está infectado?

Además de por el cuadro clínico, tu veterinario diagnosticará la enfermedad de distintas maneras, la más habitual mediante un análisis de sangre que detecta los anticuerpos producidos frente a la Leishmania (IFI o ELISA) o la presencia del propio ADN del parásito (PCR). También puede diagnosticarse evidenciando el parásito en muestras de ganglios linfáticos o médula ósea.br> Estos análisis se realizarán cuando
existan síntomas de enfermedad (para confirmarla) o bien como método de detección temprana de la infección, antes de que haya síntomas. En este caso, la época ideal para hacer el análisis será durante los meses de invierno, cuando han transcurrido de 1,5 a 3 meses desde la posible picadura del mosquito, de modo que ya será posible su detección mediante los métodos habitualmente utilizados para ello.

¿Existe tratamiento?

Sí, si se comienza a tratar antes de que haya causado insuficiencia renal. Existen distintas pautas y medicamentos usados para tratar esta enfermedad, siendo los más usados el antimoniato de meglumine a modo de inyectable, y el Alopurinol en comprimidos.
Estos fármacos actúan destruyendo e impidiendo la multiplicación de la Leishmania. También se usan en ocasiones fármacos estimulantes de la respuesta inmune. Tu veterinario te indicará la pauta de tratamiento más adecuada al caso.
Estos tratamientos no son eficaces del todo, pues no consiguen la eliminación total del parásito, sino sólo la remisión de los síntomas y la disminución temporal (durante alrededor de unos 4 meses) de la capacidad de infectar a los Flebotomos cuando pican. 
Suelen producirse recaídas de la sintomatología entre 6 meses y 2 años después del tratamiento.
Por tanto, se mantiene como una enfermedad crónica, siendo necesario hacer análisis periódicos para detectar lo antes posible cualquier recaída y volver a tratar si es necesario.
Actualmente se están probando otros tratamientos en busca de uno que logre curar la enfermedad, habiendo cada vez más esperanzas de que esto pueda ser así.
El tratamiento suprime los síntomas y puede permitir una buena calidad de vida a su animal durante muchos años si la respuesta al mismo es positiva.

¿Se deben tratar los perros enfermos o decidir la eutanasia?

Si no se opta por el tratamiento, es aconsejable realizar la eutanasia, ya que sin tratamiento el perro
sufrirá y morirá irremediablemente y además actuará como foco de contagio. Con tratamiento
ya hemos visto que pueden llevar una vida normal.


¿Hay alguna manera de prevenirla?

Sí, aunque ninguna con un 100% de eficacia, y todas encaminadas a evitar que el mosquito pique
a nuestro perro. Existen en el mercado sprays, collares y pipetas para aplicar al perro, con productos repelentes de mosquitos. También podemos usar algunos insecticidas contra ellos en nuestra vivienda y en los lojamientos de los animales, así como instalar mosquiteras en las ventanas para evitar su entrada en casa. Si es posible,
evitaremos en las épocas de actividad de los mosquitos que nuestro perro duerma en el exterior.
Hoy por hoy, no existe ninguna vacuna eficaz para combatir la Leishmaniosis. Si su perro no recibe protección alguna, el riesgo de contraer la enfermedad varía entre un 3% y un 18%. El riesgo siempre aumenta si el animal permanece más en zonas rurales y periurbanas, en regiones cálidas del país y si está fuera de casa al
anochecer.
Al no existir de momento una vacuna la única lucha contra la enfermedad es la prevención: El mosquito vive en primavera y verano, e incluso en otoño si éste es cálido, siendo especialmente activo en el crepúsculo y al amanecer, y durante la noche.
Por lo tanto, se recomienda no sacar al animal a la intemperie durante esos momentos y que duerma en el interior; además de aplicar durante esas épocas productos repelentes e insecticidas con la frecuencia y en la dosis que nos recomiende nuestro veterinario.
Igualmente es aconsejable que cada año en otoño-invierno se realice al animal una prueba específica para la detección de esta enfermedad, ya que el tratamiento es más efectivo si se diagnostica pronto.

¿Afecta esta enfermedad a las personas?

Sí, pero nuestro sistema inmune es capaz de producir una respuesta inmune frente a la infección muy intensa y eficaz, siendo capaz de impedir la expresión de los síntomas, cosa que no ocurre en el perro. En zonas endémicas el número de casos clínicos en personas es casi nulo.
El riesgo de desarrollar la enfermedad sí aumenta en el caso de que la persona tenga alguna inmunodeficiencia grave (por padecer SIDA, personas sometidas a transplantes o quimioterapia.) Sin embargo en las personas la respuesta al tratamiento es muy buena, capaz de curar la enfermedad.
Con todo esto, nuestra recomendación es que acudas una vez al año al veterinario para realizar un análisis a tu perro que pueda detectar la infección a tiempo, preferentemente en los meses de diciembre y enero. De esta manera podemos tratarle a tiempo si es positivo a Leishmania y evitaremos que actúe como foco de
contagio a otros perros.

 

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